¿Quién decide quién forma parte del "nosotros"? - rete donne delle diaspore

¿Quién decide quién forma parte del "nosotros"?

Toda sociedad construye un "nosotros".

Un conjunto de personas reconocidas como parte de la comunidad, de una historia compartida y del imaginario colectivo.

Pero ese "nosotros" nunca es neutral. Se amplía, se reduce y se redefine con el tiempo. Y, a menudo, dice más sobre quienes trazan sus límites que sobre quienes quedan fuera de ellos.

Cada año, el 19 de junio, Estados Unidos celebra Juneteenth, la conmemoración del fin de la esclavitud. Puede parecer una historia lejana, ligada a otro continente y a otra época. Sin embargo, esa fecha sigue planteando una pregunta sorprendentemente vigente: ¿qué ocurre cuando una persona conquista la libertad, pero continúa teniendo que demostrar que pertenece a la comunidad de la que ya forma parte?

La historia nos enseña que la libertad es una conquista fundamental, pero no siempre suficiente. Entre el reconocimiento de un derecho y el reconocimiento de una persona suele existir una distancia que atraviesa generaciones.

La escritora Toni Morrison expresó esta idea con extraordinaria claridad: liberarse es una cosa; reclamar la plena propiedad de ese yo liberado es otra. En otras palabras, la libertad no conduce automáticamente al sentido de pertenencia.

Esta reflexión no concierne únicamente a la historia afroamericana.

Interpela a todas las sociedades plurales.

También nos interpela a nosotros.

Para muchas personas de las diásporas, la cuestión de la pertenencia no es un ejercicio teórico. Es una experiencia cotidiana. Significa estudiar, trabajar, participar en la vida colectiva, construir relaciones y contribuir a la sociedad y, aun así, sentir a veces que deben demostrar aquello que a otras personas se les reconoce de manera automática.

No se trata de poner en duda las diferencias. Las diferencias existen y forman parte de la riqueza de nuestras sociedades. La pregunta es otra: ¿quién decide cuándo una persona deja de ser percibida como una invitada y empieza a ser considerada parte del "nosotros"?

Las respuestas no se encuentran únicamente en las leyes o en las instituciones. Se construyen en el lenguaje, en las representaciones públicas, en las oportunidades que se ofrecen o se niegan y en las expectativas que proyectamos sobre los demás. Se construyen cada vez que definimos quién pertenece y quién, en cambio, todavía debe demostrar algo.

Y, sin embargo, las historias de las diásporas también cuentan otra realidad.

Hablan de personas que siguen apostando por el futuro, muchas veces sabiendo que los frutos más profundos de su compromiso serán recogidos por quienes vendrán después. Hablan de madres, trabajadoras, estudiantes, activistas y profesionales que crean espacios de participación no solo para ellas mismas, sino también para hacer esos caminos más accesibles a las generaciones futuras.

En este sentido, Juneteenth no es solo una memoria del pasado. Es también una reflexión sobre el futuro.

Nos recuerda que la libertad no es un punto de llegada definitivo. Es una condición que debe hacerse realidad continuamente a través del reconocimiento mutuo, la participación y la ampliación de los espacios de ciudadanía.

Porque quizá la cuestión no sea quién forma parte del "nosotros".

Quizá la verdadera pregunta sea hasta qué punto estamos dispuestos a ampliar ese "nosotros" sin pedir constantemente a alguien que demuestre que lo merece.

Bottone CTA Off-Canvas - ES

Seleccione su idioma