Atravesar también es pertenecer - rete donne delle diaspore

Atravesar también es pertenecer

La manera en que habitamos el territorio

Hay palabras que parecen contar dos movimientos opuestos.

Atravesar significa ir más allá, pasar de un lugar a otro, ponerse en movimiento.

Pertenecer, en cambio, parece pedirnos que nos detengamos: tener raíces, reconocernos en un lugar, sentirlo de algún modo como propio.

Y, sin embargo, para quienes viven entre varias historias, varias lenguas y varias memorias, quizá las dos cosas no estén tan alejadas.

Para el Dizionario della Parità propusimos precisamente estas dos palabras.

Todavía no sabíamos que también se convertirían en una buena manera de contar estos meses.

¿Qué hemos hecho?

Podríamos responder con una lista.

Hemos atravesado lugares, conocido personas, escuchado historias, participado en iniciativas y aprendido cosas nuevas.

Pero las listas, ya se sabe, cuentan poco.

Lo que nos interesa, más bien, es cómo hemos elegido estar presentes.

Hemos atravesado el verano partiendo también de una memoria que nos pertenece: la de Ecuador, celebrando los 217 años de independencia. Un momento que nos llevó de nuevo a nuestros orígenes, a las historias que viajan con nosotras y a ese hilo sutil que sigue uniendo un lugar lejano con aquel en el que vivimos hoy.

Después nos encontramos en TimbuFest, entre cuerpos, memorias, sonidos y relatos.

Y, a lo largo del camino, encontramos a otras mujeres, otras realidades, otras historias. A veces tomando la palabra, otras poniendo a disposición nuestras competencias, y otras simplemente escuchando.

Porque las palabras también son territorio.

Lo experimentamos trabajando en el Dizionario della Parità, eligiendo attraversare y appartenenza. Dos palabras que parecían señalar direcciones distintas y que, sin embargo, terminaron encontrándose precisamente en la manera en que estábamos viviendo estos meses.

También hemos aprendido.

La formación con el Centro per le Pari Opportunità nos proporcionó herramientas para seguir interrogándonos sobre la manera en que hablamos de igualdad, sobre las palabras que elegimos y sobre aquellas que, a veces, es necesario volver a cuestionar.

Y precisamente mientras escribimos, del 21 al 24 de septiembre, hemos atravesado otra experiencia de formación con Con Valores Hub – Incubadora, durante la Founders Week.

Otro espacio para aprender, intercambiar experiencias, recoger herramientas y abrir posibilidades.

Mientras tanto, hemos trabajado como hormiguitas.

Sin hacer demasiado ruido.

Tejiendo relaciones, buscando oportunidades para aprender, reuniendo herramientas para lo que vendrá.

Quizá esta sea también una manera de habitar el territorio.

No todo lo que hacemos tiene que ser contado inmediatamente. Algunas cosas necesitan tiempo. Otras todavía tienen que encontrar su forma.

Y así aprendemos también el arte de borrar: no para ocultar, sino para dejar que emerja lo que importa.

No estar en todas partes.

No decirlo todo.

No ocupar todos los espacios.

Elegir dónde estar, cómo estar y, algunas veces, también cuándo dar un paso atrás.

Porque la participación no es una competición por ver quién aparece más.

Es una responsabilidad hacia el espacio que compartimos.

Los eventos terminan. Los días pasan. Las fotografías permanecen durante un tiempo.

Pero algo continúa.

Quedan las palabras que hemos encontrado, las relaciones que hemos construido, las preguntas que nos hemos llevado a casa.

Quedan las huellas de quienes pasaron antes que nosotras y aquellas que, quizá, dejaremos a quienes lleguen después.

El cuidado, quizá, también sea esto: no dejar que lo que hemos recibido termine con nosotras.

Por eso, atravesar y pertenecer ya no son, para nosotras, dos palabras opuestas.

Se puede atravesar un lugar y, al atravesarlo, aprender a sentirse parte de algo.

Se puede pertenecer sin dejar de moverse.

Se puede llegar desde lejos y contribuir a construir el lugar en el que hoy se vive.

Y quizá sea precisamente aquí donde comienza nuestra manera de habitar el territorio.

No desde la pretensión de estar siempre presentes, sino desde la responsabilidad de estar cuando nuestra presencia puede...

sumar una voz,

abrir un espacio,

crear una relación.

Porque habitar el territorio, al final, no es simplemente estar.

Es cuidarlo lo suficiente como para dejar espacio a quienes estuvieron antes, a quienes están hoy y a quienes llegarán

mañana.

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